Al son del particular sonido que tienen los bolillos (cla, cla, cla), por su material, la madera, he sido recibido en una de las clases que imparte la Asociación de Encajeras de la Ribera del Duero en Roa de Duero, tres veces por semana en el centro juvenil de la localidad.
Se trata de la segunda ocasión que accedo a la clase, inundada por la luz que entra por sus ventanas, aunque en esta ocasión pobre por el malestar del caprichoso tiempo. A dos semanas de que se celebre el I Encuentro Nacional de Encajeras de bolillos en Roa de Duero se palpan los nervios en el ambiente, mientras unas tejen, el resto ultima los detalles para el gran día. Y vamos al lío.
El principio.
Gran parte de la culpa del comienzo de la afición por los bolillos en Roa recae en la figura de Montse García, que a su vez es la presidenta de la Asociación de Encajeras de la Ribera del Duero. La asociación ha sido creada hace un año. Montse, con aspecto serio, pausado y didáctica en el habla, recuerda sus inicios en estos lares. “Cuando yo tenía 38 años y vivía en Gerona veía encajeras en la calle sentadas, por los barrios y siempre había un grupo que estaba con los bolillos. Yo me quedaba enbobada como con unos palos se podía hacer esos encajes. Me veía incapaz de aprender“. Pero aprendió gracias a una amiga que la fue introduciendo en el ambiente de los bolillos. Confiesa que nunca ha dejado los bolillos totalmente, “siempre tenía algo empezado por casa, alternando con momentos de mucha actividad y otros menos intensos de labor“.
Ahora con 56 años enseña a su veintena de alumnas tres días por semana. Al preguntar a Montse cómo se convirtió en profesora de bolillos, cuenta con alegría como fue el inicio de todo, “un día aprovechando el sol de la tarde salí a la puerta de mi casa con los bolillos, y pasaron dos chicas del pueblo, y me dijeron que porqué no las enseñaba, a lo que respondí que si formaban un grupo lo haría encantada“. Y así fue.
Tres años de andadura que se hacen cortos para lo difícil de este arte que Montse nos intenta explicar en qué consiste. Y yo en entender.
Les diré que lo ensencial es: un cojín o mundillo, alfileres, hilo, bolillos, patrones, picador y ténica. El cojín se apoya entre las piernas y una mesa. Ahí se plasma el patrón que se va a realizar, y se trata de jugar con los bolillos “ellos te llevan, hay que ir siguiendo el esquema“, con la ayuda de unos alfileres que van sujetando poco a poco los hilos. Leer el resto de esta entrada »


Escrito por rubens87
